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AMAZONAS, Un crucero de ensueño

By Agosto 19, 2018

AMAZONAS, Un crucero de ensueño

Algunas veces no necesitas cerrar los ojo para soñar y más aún cuando sigues la corriente del más caudaloso de los río, el Amazonas, enmarcado en el más verde de los bosques tropicales del mundo. Si, y a bordo de un crucero al estilo de la época del boom del caucho, la travesía resulta inolvidable.

Luego de dejar la ciudad de Iquitos desde el embarcadero del ‘Club de Caza y Pesca’, se atraviesa en lancha el río Nanay y en pocos minutos ya están frente al crucero Amazonas de la empresa Rivers & Forest Expeditions, un barco enchapado en madera, de cuatro niveles, con amplios ventanales, con el diseño y la altura de los barcos de fines el siglo XIXX. Al llegar solo subes una pequeña escalera para ingresar por la puerta central, ser recibida por una sonriente tripulación y siempre dirigiendo la operación el director gerente, Oscar Cubas.

Al interior de la embarcación todas las paredes están recubiertas de fina madera que le dan un encanto especial y una elegancia sin igual. En el pasadizo todo brilla, ingresas a la habitación y la gran ventana te enmarca el paisaje con el río al nivel del piso, tienes la sensación de tener un gran televisor, pero no, todo es real, el río, otros barcos pequeños, y el bosque en la otra orilla.

Luego de sentir un ligero cansancio por la espera en el aeropuerto y las casi dos horas de viaje por avión hasta la llegada al crucero, era provocador tener la amplia cama frente a la ventana porque el paisaje lo observas en todo su esplendor. Era necesaria una siesta que resulto una delicia porque el barco no se mueve y se descansa apaciblemente.

Además de la cómoda cama en la habitación encuentras todo para una buena estadía, un amplio baño completo con una ducha tipo española con agua fresca o caliente; un closet con una bata de felpa y pantuflas; una mesa tipo escritorio, y otra mesa redonda con dos sillas como para leer cómodamente o sentirse en una butaca frente al cinéfilo paisaje selvático.

Es hora de recorrer el crucero, subir al segundo piso para descubrir un restaurante cuyo salón termina en forma semicircular porque da hacia popa. Y lo que más nos llama la atención es que los pasajeros pueden ver la preparación porque la cocina que está separada con grandes ventanas. Todo lo que allí se prepara tiene un toque muy especial del chef porque la carta tiene platos con ingredientes rescatados de la zona y que antes no se utilizaban en la comida gourmet.

Un piso más arriba y saliendo a la cubierta, todavía en la zona de la popa, un jacuzzi es el mejor pretexto para pensar en desestresarse y luego, siempre acompañados por el calor loretano, descansar en una reposera o silla para tomar sol. Luego ya estás listo para las caminatas programadas por el bosque.

Pero aún hay que seguir conociendo y al ingresar nuevamente al gran salón decorado tan igual como un hotel 5 estrellas, permite descansar, escuchar música, leer, departir con otros pasajeros o tomar en el bar, ubicado en la parte central, un cóctel, un licor, un refresco de un fruto local o una refrescante cerveza.

Al salir hacia la cubierta ubicada en la popa nos encontramos con la cabina de mando donde el capitán dirige la navegación y nos explica que en esta temporada el río está en un nivel medio por lo que la travesía será tranquila.

Pero aún nos falta conocer el cuarto nivel y subiendo por una escalera de caracol nos recibe el área del Mirador que una amplia terraza semicubierta con un toldo y con grandes sillones puff que se amoldan al cuerpo y descansando se puede admirar el paisaje selvático siendo muy recomendable hacerlo al amanecer o al atardecer, porque los colores que va irradiando el sol se ven reflejados sobre el río y en todo el horizonte, una pintura de sunset. Y no es menos hermoso lo que se puede apreciar en noche de luna llena porque se puede ver el brillo de su luz sobre el río como si fuera una alfombra iluminada.

LA TRAVESÍA

Para iniciar la travesía la tripulación explica las formas de embarque y desembarque y sobretodo las normas de seguridad porque para los traslados hacia el bosque se realizan en una embarcación más pequeña con motor fuera de borda. Y cada vez que hay que trasladarse nos entregan el chaleco salvavidas cuyo encendido color naranja es fácil de apreciar a distancia.

El primer día en la tarde la navegación se realiza por el río Nanay para luego visitar la comunidad nativa Kukama que nos reciben con música, danzas y los niños con letreros de bienvenida que gusta a los turistas. Todos participan y terminan bailando y disfrutando de los bailes y la hospitalidad. Y antes de despedirse muestran en diversas mesas sus trabajos artesanales trabajados con material de la zona como madera, lianas y una serie de bolsos tejidos que son los preferidos.

Al regresar al crucero hay tiempo para refrescarse y descansar. Luego se programó para el grupo de turistas chinos una demostración para preparar de cócteles con pisco y tal fue la aceptación que se realizó un concurso dirigido por el barman y tuvo una buena acogida porque los resultados fueron muy halagadores porque era la primera vez que preparan con nuestra bebida de bandera. Luego pasaron a la cena para deleitarse con una comida china muy especial con el toque loretano de algunos productos de la zona.

El amanecer que veía tras la ventana de mi habitación era otra pinturita y me animaba a salir a la cubierta para fotografiar tan bellos momentos. Luego del desayuno buffet con jugos de frutas, huevos revueltos o al estilo que desee el pasajero, variedad de panes, queso, jamón, té, leche o café, es decir completo para tomar energía para la jornada.

La naturaleza nos sigue impresionando, saliendo en la lancha acercándonos a la orilla, un grupo de mariposas de diversos colores revolotean como dándonos las bienvenida y a cada paso todos vamos encontrando una gran variedad de árboles, insectos, aves que nos llama la atención y el guía Oswaldo Icahuate, un gran conocedor de la zona, nos va informando.

Para el grupo de turistas chinos llamó mucho la atención los grupos de hormigas que por su gran tamaño es fácil ver atravesando el camino o sobre las ramas de los árboles llevando pedazos de hojas mucho más grande que ellas, ese trabajo comunitario que es digno de admirar.

Esa soleada mañana seguimos caminando entre tanta vegetación para conocer la Isla de los Monos, un centro de rescate que ha permitido curar y brindar alimentos a las diversas variedades de piden monos que ayudan allí. Al llegar los visitantes se reúnen con los encargados en una cabaña para recibir la información sobre el trabajo que realizan, el estilo de vida de los primates y sus diferencias que luego pudimos conocer directamente al poder jugar con ellos y fotografiarlos para llevarnos un lindo recuerdo sea de los monos leoncitos que son pequeños, del mono aullador que es más grande, el mono araña muy juguetón o el mono huapo que tiene un gran pelaje casi como un peluche.

El segundo día antes de la cena el chef ejecutivo Giancarlo Regalado brindó los ingredientes y la pauta para un concurso para que los turistas preparen un ceviche de doncella. Cada uno de los 4 participantes iba dándole un toque especial a la preparación y ganó el ceviche que tenía unos toques de cocona, que realmente quedó muy bueno y jugoso. Una experiencia gastronómica muy especial.

Una noche de luna llena nos obligó a subir a la cubierta y admirarla. Su gran luz iluminaba el río como un gran rayo y moldeaba el gran bosque, una noche sin igual y había que ir a dormir porque al día siguiente el programa comenzaba a las 5.30 a.m. Y así fue muy temprano en la lancha a las 5.30 a.m. porque íbamos a seguir navegando por el río Amazonas hasta el río Napo e ir viendo en el horizonte los primeros rayos del sol que se elevaba entre los árboles.

Pero la sinfonía de la naturaleza seguía e ingresando por pequeños ríos íbamos escuchando los primeros cantos de una serie de aves como loros, golondrinas, Martín pescador y admirar grandes aves como el águila y las garzas blancas. Todos en silencio disfrutábamos y registrábamos hermosas fotografías de un paseo sin igual.

A media mañana y regresando a Iquitos visitamos el Mariposario de San Rafael donde el trabajo de la comunidad ha permitido tener un lugar exclusivo para la investigación, reproducción y cuidados de las mariposas, que apoyan con su función polinizadora de flores. Además lo más importante es que los niños participan en su cuidado, lo que asegura un buen futuro para la sostenibilidad de las coloridas mariposas.

De regreso al crucero ya era el último día de la travesía, un descanso en la terraza del mirador era la mejor manera de capturar en nuestras retinas el paisaje amazónico que nuestros amigos los turistas chinos también disfrutaron. Ellos recorrieron miles, miles de kilómetros para disfrutar a bordo del crucero Amazonas tanto del gran río como de la selva mágica loretana que nosotros los peruanos tenemos a un paso. No lo sueñe, vívalo.

DATOS:

Por: Liliana Ubidia
INFOTUR PERÚ

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